viernes, 3 de junio de 2011

La música y las emociones

Escuchar música puede resultar terapéutico.
La música nos acompaña en muchos momentos y son esos momentos los que cobran un sentido diferente gracias a la música. Escuchar música puede crear en nosotros un estado emocional o incluso potenciarlo. Los tonos las melodías son potentes catalizadores y potenciadores, en ese sentido. Quizás habéis experimentado un momento de alegría, de disfrute y lo habéis acompañado con música acorde a ese estado de ánimo, una música rápida, alegre que transmite energía. Por el contrario si nos hemos encontrado tristes, decaídos hemos preferido poner una música con un ritmo más lento con un tono más bajo y mayor dulzura en los acordes y en la letra de la canción, pasado un tiempo es posible que hayamos pensado en animarnos a nosotros mismos poniendo algo más alegre y más dinámico para salir de ese estado.

Podemos afirmar que el cerebro emplea la música para fijar los recuerdos emocionales y esa música nos sirve de clave de recuerdo para recuperarlo.
Más que conservar la música, lo que se conserva son las emociones, es por ello que la música ayuda a desarrollar las emociones.

Se ha desarrollado en torno a la música una corriente terapeútica llamada MUSICOTERAPIA, una técnica que tiene como fin desarrollar potenciales o restaurar las funciones del individuo de manera tal que éste pueda lograr una mejor integración intra o interpersonal y consecuentemente una mejor calidad de vida a través de la prevención, rehabilitación y tratamiento.